martes, 12 de octubre de 2010

Entrevista a Jesús Márquez tras su alta hospitalaria.

«Sentí que me moría»


http://www.hoy.es/v/20101011/toros/senti-moria-20101011.html

Jesús Márquez vuelve a pisar el albero de una plaza de toros recordando la grave cogida que sufrió el 12 de septiembre en La Maestranza


El banderillero Jesús Márquez se recupera desde hace pocos días en Higuera la Real de la grave cornada que sufrió hace un mes en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Jesús Rasero Márquez nació hace treinta años en Huelva, aunque toda su familia es de Higuera la Real. Aquí se casó hace unos años y de su matrimonio espera el primer hijo para dentro de unos pocos meses. Para esta entrevista pisa por vez primera el albero después del grave percance.
-¿Cómo se siente?
-Me estoy recuperando bastante bien. La cornada y el injerto que tengo hecho en la femoral van evolucionando favorablemente y me encuentro cada día mejor. En los últimos días ya voy soltando las muletas y me han dicho que tengo que andar.
-¿Ha tenido fuerzas para ver las impresionantes imágenes del percance?
-Si, pero yo estuve antes de llegar a la enfermería tan consciente que casi no me hacía falta ver las imágenes para saber lo que pasó. Las he visto varias veces y quizá por ser consciente no me han llegado a impresionar demasiado.
-¿Qué recuerda del momento?
-El novillo no quedó bien picado en el caballo y por eso lo intenté coger lo más cortito posible y en ese momento me dio una arrancada muy fuerte. Al saltar para cuadrarme con él en la cara noté cómo estiró el cuello, me cogió en el aire y me cortó. Ahí ya no tenía apoyo para ganarle un paso más y en el aire me metió el pitón, yo noté que me había calado.
-¿Tuvo noción de la gravedad de lo ocurrido?
-Siempre fui consciente. Cuando me levanté del suelo y me puse la mano yo supe que algo gordo me había partido. Cuando me intenté taponar ya me llegaba la sangre al tobillo.
-Son segundos fugaces en los que cuesta reaccionar, resulta espectacular ver cómo en el momento en que sale de la cornada tiene fuerzas para correr buscando la enfermería.
-Da la casualidad de que en el tercer toro le dieron una cornada a Espaliú y yo ayudé a llevarlo a la enfermería por el callejón. Ahí me di cuenta de que era un camino muy lento. Comentándolo con otro banderillero me decía que teniendo la plaza de Sevilla puerta directa a la enfermería no nos teníamos que meter por el callejón porque siempre se pierde más tiempo. Se me quedó grabado y tras el percance lo primero que hice fue mirar si el novillo no estaba. Gracias a que Martín Núñez se lo llevó muy rápido, y tras ver lejos a mis compañeros fijé la mirada hacia la puerta de la enfermería. Vi que podía mover la pierna, porque destrozos musculares tengo muy pocos, y al darme cuenta de que lo que corría en mi contra no era la sangre sino el tiempo mi meta era llegar cuanto antes a la enfermería. Quizá perdí en la carrera bastante sangre, pero gané mucho tiempo. Después el propio Dr. Vila lo reconoció.
Tras la cornada, segundos más tarde, cuando me cogieron mis compañeros, lo tengo grabado, sentí como me vaciaba; era como si perdiera las últimas gotas de sangre que me quedaban en el cuerpo, verdaderamente sentí que me moría. De hecho perdí el conocimiento, luego he sabido que mi corazón seguía latiendo pero el cerebro se me había parado. Es en la enfermería con el anestesista el Dr. Baena cuando me pusieron la mascarilla reaccioné y volví a dar otra vez a la vida. Más adelante recuerdo con visión borrosa el modo en que me cortan las taleguillas, ayudé a incorporarme y hablé.
En ese momento a mí la cornada no me dolía, lo que sentía era que me asfixiaba. Luché con el anestesista para quitarme la mascarilla, cuando lo que me estaba entrando por la nariz era la vida a través de oxígeno para mi cuerpo.
-Fue una suerte que un percance de este tipo se produjera en una plaza como esa y bajo la tutela de unos profesionales como los que se encontraban allí. ¿No le parece?
-Efectivamente, el Dr. Vila me ha confesado que ha sido la cornada más crítica que ha atendido porque prácticamente llegué muerto. Gracias a él, a su gran equipo y a los medios que hay en la plaza de toros de Sevilla, agradezco, no que me salvasen la vida, sino que me devolvieran a ella porque soy consciente de que entré en la enfermería muy mal. Les agradezco que me devolvieran a la vida para tener una nueva oportunidad.
-¿Cómo fueron los días posteriores en el hospital?
-Estuve cuatro días en la UCI. El primero, cuando amanezco, mi vida era todavía artificial y aún así me encontraba eufórico, Tenía que torear el día 14 aquí en Higuera, el 25 en Fregenal, el 1 de octubre en la encerrona de Cerro en Zafra y yo, inconsciente todavía de lo ocurrido, pedía que me aguantasen para llegar a Zafra, pero esa noche, del lunes al martes, por el drenaje pierdo prácticamente toda la sangre y el martes por la mañana me da una bajada de tensión y tienen que volver a hacerme transfusiones. Ya a partir de ahí al cuarto día me pasan a planta y allí he tenido que luchar con la anemia. Hay que tener en cuenta que he perdido sangre dos veces, tenía una anemia brutal. Primero me trataron los problemas de circulación, porque me había segado la femoral y luego comenzaron con la anemia.
Más adelante te vas sintiendo mejor y finalmente me hicieron algunas pruebas para ver cómo iba el riego de la pierna, el injerto y demás que gracias a Dios no me está dando ningún problema. Ahora estoy aprendiendo a andar, pero psicológicamente no me siento afectado para nada. El invierno es muy largo y aunque la recuperación va a ser lenta me pondré fuerte y estoy muy ilusionado en volver a vestirme de torero. Sobre todo, me ilusiona volver a pisar el albero de la Maestranza porque si antes era especial para mí, ahora lo es más al haber regado su ruedo con mi sangre y haber sido el lugar donde volví a nacer.
-¿Se ha sentido arropado por los aficionados y la gente del toro?
-Sí. La verdad es que sí, tengo que agradecer a la gente de la calle y a los profesionales sus muestras de cariño. Me ha llamado mucha gente que va con figuras del toreo y ni siquiera conozco y es de agradecer.

1 comentario:

MARIN dijo...

Me alegra muchisimo que tu recuperación vaya por buen camino torero. Ya te lo dije en Sevilla Jesus, que ahora lo mas importante es recuperarse, disfrutar de el embarazo con Isabel y despues del nacimiento de tu hijo. Despues habra muchisimo tiempo, gracias a Dios, para pensar en la reaparición.
Un abrazo enorme compañero.

Haciendo hilo

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